VIOLENCIA EN EL RUGBY

Por Mateo Martínez - 26 de Febrero, 2007, 8:35, Categoría: General

LUIS IBAÑEZ

LICEO RUGBY CLUB 

Es que estamos inundados de violencia, y no logramos encontrar "la" causa.


Creo que son tan variadas que nunca encontraremos la respuesta, lo que agrava aún más la situación, porque de tal forma aparece como primera impresión que "deberemos acostumbrarnos".


No estoy entre aquellos que pretenden conservar.


Tampoco entre esos tibios que nada les importa mientras no les toque de cerca. Igual que la sociedad toda.


Se trata entonces de barajar y dar de nuevo.


¿Pero bajo cuales reglas?. ¿Las nuevas, las viejas, o las que nunca se cumplieron?. ¿Se trata de sancionar e imponer el respeto?. ¿Se tratará solamente de ajustar clavijas?.


Algunos Clubes tratan por todos los medios de imponer las reglas no escritas y las normadas, pero los esfuerzos se esfuman.


Y esas normas nacen de la cultura de nuestro deporte, y se inculca desde los inicios. Creo que allí está la clave. Los domingos, en los encuentros de rugby infantil, podemos observar que ninguna de las soluciones que aparecen serán válidas en el tiempo.


Entrenadores que pierden su compostura, padres que creen saber más del rugby que sus propios hijos, dirigentes que miran para otro lado, y niños que tratan de hacer lo que les gusta: jugar y divertirse. Basta con mirar esos chiquilines ilusionados y felices de jugar, tratando de pasar mejor la pelota, de avanzar en el campo de juego, de mejorar su tackle, en definitiva, de divertirse y de hacer mejor las cosas que para ellos (los únicos protagonistas) son importantes. También esto sucede con los juveniles y ahora también se suman los planteles superiores, la misma problemática, la misma falta de soluciones. 
 
Puede ser que el rugby haya cambiado.


Puede ser que nos duela a los que guardamos recuerdos imborrables de otras épocas. 
 
Puede ser que la sociedad toda esté desequilibrada.


Pero podemos mejorar, es cierto.


Y debe nacer en cada uno de los que somos partícipes del juego. 
 
Como dice mi compañero entrenador, RESPETO. Debemos respetarnos. Y no hacen falta más reglas para cumplir.


EL RUGBY ES UN JUEGO DE SEÑORES, Y LOS SEÑORES DE BIEN SE RESPETAN. 

Quien no quiera entenderlo deberá sin más, retirarse de la actividad. 
 
Las personas violentas NO PUEDEN NI DEBEN PARTICIPAR DEL JUEGO DEL RUGBY.
 

Ni como jugadores, ni como dirigentes, ni como entrenadores, ni como simpatizantes, ni como padres que observan jugar a sus hijos. 
 
Los violentos deben quedarse en sus casas o elegir otra actividad. 
 
EL RUGBY NO ES UN JUEGO DE VIOLENCIA INESCRUPULOSA. 
ES UN JUEGO DONDE LA FACULTAD HUMANA QUE MÁS SE UTILIZA ES LA INTELIGENCIA. 
 
A través del tiempo conocí muchos excelentes jugadores, y siempre los mejores, fueron los tipos que tenían mejor visión de la cancha, que tomaban decisiones acertadas, que corriendo menos jugaban más, que no se golpeaban ni golpeaban a nadie, en definitiva, los que más se divertían. Nunca los mejores fueron los que mas insultaron, los que más pegaron, ni los más irrespetuosos. Sobran los ejemplos en nuestro medio.


Hace algún tiempo, un compañero entrenador, mirando los chicos de minirugby tratando de pasar la pelota hacia atrás, decía con simpatía: Qué más les podemos pedir, si es tan difícil jugar al rugby!!!. Y porque es tan difícil, es que solucionar sus problemas también es complicado.


Propongo volver a las fuentes, EDUCAR EN EL RESPETO.


Enseñar que la plenitud en este deporte ES JUGAR, DIVERTIRSE, bien o mal, pero jugar. Y que los que están enfrente son AMIGOS, NO ADVERSARIOS. Que vamos a jugar muchos años JUNTOS, NO EN CONTRA. Que cuando mayores, esos "adversarios" pueden ser buenos amigos, o mejores conocidos. 
 
Saber que si no tuviéramos al otro equipo enfrente NO PODRÍAMOS JUGAR, que hoy jugamos gracias a que ELLOS EXISTEN, y por lo tanto DEBEMOS RESPETARLOS, como nos gusta que NOS RESPETEN. Y así en todas las órbitas. 
Debemos entender, que tanto los clubes, como los dirigentes, jugadores, entrenadores, padres, simpatizantes, etc., no tendríamos razón de existir si no tuviéramos nuestros pares.


PORQUE SI SEGUIMOS CON LA VIOLENCIA Y CONTINÚAN LOS INADAPTADOS OCUPANDO ESPACIOS, un día cualquiera, vamos a tener el mejor club, los más aptos dirigentes, los mejores jugadores, los entrenadores más capaces, cientos de padres y simpatizantes... pero, en "las otras cincuenta",... NO VA A HABER NADIE.

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SEGURIDAD Y PRIMEROS AUXILIOS

Por Mateo Martínez - 26 de Febrero, 2007, 8:31, Categoría: General

Modulo del Curso de Iniciación al Rugby UAR

Tanto en las prácticas como en la competencia, la seguridad debe ser el elemento esencial a tener en cuenta.

Cuando de seguridad se trata, la prevención reviste un carácter fundamental. Antes, durante o después de cada sesión. 

Antes.

Bajo ningún aspecto permita que un jugador participe en divisiones competitivas sin el Fondo Solidario y/o sin el Examen Medico Pre Competitivo, mas aun, inculque la importancia de los mismos.

Es aconsejable tener una ficha de los jugadores que halla sido completada por sus padres, esa ficha debe incluir las vacunas que haya recibido (antitetánica, puede figurar como tal, o como triple bacteriana o cuádruple bacteriana –obligatoria- y anti hepatitis “B” –aconsejable-) y detallar si merece un tratamiento especial en caso de que sufriera algún accidente, como también que incluya los datos de su obra social, a dónde pretende ser derivado, a quién y dónde avisar, y todo dato que facilite la tarea en caso de infortunio. Por supuesto, deberá tener instrucciones de cómo actuar en caso de accidente, cerciorarse si el club es área protegida por algún servicio médico, y la forma de comunicarse con ellos. Verificar el lugar. Que el piso esté en condiciones, tanto en lo referente a pozos, como también a elementos peligrosos, como vidrios o metales oxidados, etc., inclusive que las condiciones del piso sean acordes a la práctica programada. Verificar también que, de acuerdo a la práctica programada, no existan en el espacio a utilizar salientes peligrosas o no protegidas debidamente; inclusive las banderitas que se utilizan para delimitar no representen un peligro por su altura, la forma de fijación o la posibilidad de astillarse. La indumentaria de los jugadores debe ser revisada, que no tenga elementos peligrosos, inclusive los tapones de los botines, y no permitir el uso de anillos, cadenas, o similares. Más aún, debe aconsejarle la utilización de determinada ropa, acorde a la temperatura y estimular (hasta obligar) el uso de protector bucal (si no se entrena su uso a temprana edad, después es más difícil acostumbrarse) y la forma de vendaje (las tobilleras pueden ser una alternativa válida), no permita el abuso en el uso de vendajes o protectores para proteger lesiones aparentemente mal curadas. Esté atento a cualquier comportamiento extraño que pueda tener cualquiera de sus jugadores, que puedan ser indicio de alguna enfermedad o conflicto emocional. El público debe estar a una distancia prudencial de los jugadores, permitiéndoles su libre desarrollo, y alentándolos en forma prudente y amable. No haga competir a un jugador que no esta en condiciones morales, emocionales, físicas y técnicas. 

Durante.

Una de las mejores formas de prevención es el estricto respeto a las reglas; sea severo con aquellos que tengan mala intención, que realizan zancadillas, que no tienen intención de tackle, que no respetan las reglas de empuje o que embisten. Observe las formas en que se desarrollan las formaciones, de manera que no resulten riesgosas para nadie. No dude en retirar a quien alienta en forma desmesurada, como también haga descansar y reflexionar a quien se encuentra pronto a perder el autocontrol. Observe que los niveles de maduración sean parejos, no necesariamente los niveles físicos representan un riesgo. Las inclemencias del tiempo pueden traer consecuencias en los jugadores, suspenda la sesión si considera que ello puede ocurrir. Una práctica en el barro o bajo la lluvia puede ser provechosa y divertida, siempre que esté asegurado el baño y la muda de ropa al finalizarla. Durante practicas y partidos, tener agua para beber, y un balde con agua, hielo y esponja.   

Después.

Observe los comportamientos después de la competencia, que se cumpla con las reglas de la caballerosidad deportiva, cualquiera haya sido el resultado. Exalte el valor del Tercer Tiempo, eduque su comportamiento tanto para atender como para ser atendido, sus hábitos en el momento de compartir una mesa de camaradería, porque el templar la conducta y el carácter ayuda al autocontrol. Deporte e higiene van de la mano; cerciórese que los chicos cumplen con los hábitos de higiene al finalizar la sesión. Obligar uso de hojotas en el baño para prevenir micosis, hongos, y caídas , no permitir juegos durante el baño por las caídas. Observe que al concluir la práctica o tercer tiempo los jugadores se han retirado en la forma autorizada y que están bajo la responsabilidad de un adulto.

Si hemos seguido correctamente las pautas de prevención, habremos minimizado las posibilidades de accidente. No obstante, pueden ocurrir.

Más allá de los aspectos legales y reglamentarios, y sin desmerecer la importancia que tienen, nos mueve el espíritu de hacer lo mejor para nuestros jugadores.

Sería de suma importancia que en todo momento que se practica rugby, competencia o entrenamiento exista un médico en la cancha, o por lo menos, la posibilidad de un traslado y una asistencia profesional rápida, y los elementos de inmovilización.

No siempre sucede, entonces es necesario conocer algunas normas a seguir.

En caso de cualquier accidente, de existir asistencia profesional rápida, lo primero a tener en cuenta es NO TOCARLO; NI MOVERLO, retirar la gente a una distancia prudencial, y cerciorarse que ha sido solicitada la asistencia.

Si se trata de una lesión con traumatismo cráneo encefálico (golpe en la cabeza) con pérdida de conocimiento, temporal o no, y  debe esperar por la asistencia, abríguelo, siempre sin tocarlo ni moverlo, y dele la contención necesaria hasta lograr ponerlo en calma. De la misma manera si sospecha una fractura de miembros inferiores.

Las conmociones cráneo encefálicas, podemos dividirlas en: sin pérdida de conocimiento, con pérdida de conocimiento.

En las conmociones sin pérdida de conocimiento, debe restablecerse la calma en el jugador, incorporarlo, y observar que tenga una marcha coordinada. En caso que no la tuviera, debe derivárselo inmediatamente a atención médica. En cualquier caso NO es aconsejable que vuelva a la actividad.

Atención,  perdida de conocimiento no es sinónimo de dormido o desmayado, hay que interrogar al jugador. ¿quién sos? ¿dónde estas? ¿en que viniste al club? ¿ que desayunaste hoy? Etc. para determinar su estado de conciencia.

En caso de conmociones con pérdida de conocimiento, es indicativo que puede haber lesiones de columna. No tocarlo, ni moverlo es esencial. Asegúrese que no están interrumpidas las vías respiratorias. Trasladarlo en un medio adecuado, y derivarlo a una inmediata asistencia médica. Un jugador con este tipo de lesión debe estar tres semanas inactivo y bajo observación neurológica.

Cuando se trata de lesiones óseas en miembros inferiores, el procedimiento es el mismo. No fuerce la situación, sobretodo cuando se trata de lesiones en el tobillo, el “pisá fuerte” puede agravar mucho una lesión leve.

De no contar con la posibilidad de una asistencia profesional inmediata, o de un traslado inmediato realizado por profesionales, después de cerciorarse que no están interrumpidas las vías respiratorias, deberá inmovilizar la parte afectada, sin comprimir, y con el menor movimiento posible del jugador. En el caso de una conmoción con pérdida de conocimiento debe inmovilizar el cuello,  también si tiene dificultad en movilizar miembros, padece parestesias en miembros  (dormidos o cosquilleos, o falta de fuerza), también ante dolor por hiper extensión, posterior o lateral de cuello, antes de ponerlo, entre varios y como si el cuerpo fuera un solo bloque, sobre una camilla o superficie dura, y disponer el traslado al centro asistencial, en el medio más conveniente.

Vea el video al respecto en www.uar.com.ar

Cuando se trata de lesiones óseas en miembros superiores, restablezca la calma en el jugador, incorpórelo suavemente, ya que de hacerlo con brusquedad puede producirle una lipotimia (desmayo), inmovilice la parte afectada y trasládelo inmediatamente.

Cuando se trata de heridas sangrantes, lave bien la herida con agua y jabón. Si es un corte, DEJE QUE UN PROFESIONAL ESTIME LA CONVENIENCIA DE SOTURA, derívelo. Un jugador sangrando por un corte en el Rugby Infantil, debe ser atendido y retirado de la sesión.

Cuando se trata de simples contusiones, y siempre que esté convencido que no revisten gravedad alguna,  hielo y reposo. No aplique cremas, porque en ese momento no son efectivas.

Ante la mínima sospecha, piense lo peor. Deje que un profesional de el diagnostico certero.

Todo accidente en la infancia lo pudo prevenir un adulto”

“Nunca un niño a cargo de otro niño”.

Apotegmas de la SAP y UNICEF

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EL ESPIRITU DEL JUEGO

Por elplan - 14 de Febrero, 2007, 9:30, Categoría: General

Del Libro “Rugby” de W. W. Wakefield y H. P. Marshall

 

 

Estos eran, entonces, los amigos que he hecho y las experiencias que he tenido durante mis días de Rugby, y mi único arrepentimiento es que aquellos días no estén todos todavía ante mí. ¡Qué gran juego es este, nuestro Rugby, y cuanto hay en él más allá del mero encuentro de la fuerza con la fuerza! Para mí será el mejor deporte del mundo, no solamente por sus cualidades como juego en sí, sino por el espíritu con el que se juega. Quizás no debo separar al espíritu del juego; por cierto que en el Rugby los dos son inseparables.

           

 

            Sin ninguna duda que es un deporte duro, y esa es una de sus principales virtudes. Un hombre que lo juega debe estar preparado a dar y recibir golpes fuertes, pero los recibirá y los dará con una sonrisa. Necesitará coraje y determinación y sentido del humor, y debe aprender el significado de la generosidad. Puede ser que el Rugby contenga en sí un elemento peligroso, y la gente con frecuencia se pregunte si vale la pena correr el riesgo de graves lesiones en lo que, después de todo, es solamente un juego. Sería, yo pienso, una pobre clase de juego si no tuviese que enfrentarse cierta clase de riesgo, y es una de las glorias del Rugby que se pueda poner el hombro contra un hombre con todas las fuerzas y hacerlo caer con un golpe, sabiendo que si le rompes una ó dos costillas no te guardará ningún tipo de rencor, mientras que si él te rompe los dientes al apartarte con las manos es simplemente tu propia falta por tacklearlo demasiado alto. Dichos accidentes son relativamente raros, pero cuando suceden son apenas la suerte de la guerra.

            Allí está realmente el quid de la cuestión, porque el Rugby es guerra, si bien es una guerra amistosa y controlada, si es posible tal concepción. Todos tenemos nuestros instintos primitivos, y uno de los más fuertes es el gusto por una buena pelea, la que ninguna civilización ha podido erradicar. No veo motivo, por cierto, por qué deba ser erradicada, ya que es simplemente el deseo natural de un hombre saludable para medir su potencia contra la de otro, y por este deseo tenemos en el Rugby la mejor salida posible. De todos los juegos es el menos obstaculizado por restricciones, y aunque un jugador puede no ser Hercules, puede tener velocidad ó ser puesto a prueba sutilmente, y según las condiciones modernas cada calidad y cada físico tiene su chance. Es por la libertad del Rugby y sus consecuentes riesgos que alimentan su vigor, el que en estos días de tragos y fiestas en salones sea una cualidad a fomentarse.

            Pero no quiero dar la impresión de que el Rugby sea nada más que fuerza bruta dirigida por el coraje en vez de por la inteligencia. Si solamente fuera eso no sería cada vez más popular, ni sería jugado en tantas escuelas. Es, por sobre todo, el juego para la táctica y para el hombre que está mentalmente alerta, ya que se mueve tan rápidamente y sus fases son tan inesperadas, que solamente un jugador sumamente inteligente puede captar las brechas que vienen y se van en un instante, ó pueden inspeccionar a sus oponentes cuando son esenciales una decisión y una acción rápidas. Hay, más todavía, una profunda teoría subyacente con cada movimiento y contra-movimiento sobre la cancha, y para aprender y aplicar esta teoría con éxito un hombre debe contar con todo su ingenio. Pero eso no es todo, porque como en un juego se trata de medir su fortaleza contra el rival, así también tiene que confrontar su mentalidad contra la del otro, alterando el juego de su equipo para golpear en las uniones débiles de la armadura del rival. Claramente hay más cosas en el Rugby que la simple potencia, e iría tan lejos como para decir que requiere una forma de pensar más rápida y profunda que cualquier otro juego. Pero

 

si bien he tratado de mostrar como genera coraje y resistencia, generosidad, auto-control y fortaleza de carácter y mente, no he dicho nada sobre el espíritu subyacente a todo.

            La cantidad del espíritu de cualquier juego es escurridiza, ya que jugamos sin analizar nuestros motivos. Hay, sin embargo, algo en el espíritu del Rugby que vale la pena definir, si bien es difícil de expresar. La Sra. Battle requería para su juego de cartas “un hogar limpio y el rigor del juego,” y de alguna manera ello expresa mi sentimiento con respecto al Rugby. Un hogar limpio –bien, eso es suficientemente claro; nuestro juego debe ser jugado completamente limpio de todas esas despreciables y mezquinas violaciones de las reglas que tan fácilmente pudieran infiltrarse; infracciones y obstrucciones que ningún hombre que comprenda el espíritu del Rugby puede practicar alguna vez. Y el rigor del juego, el que debemos tener, es una sincera alegría en su bravura, un deseo de dar lo mejor, de jugar limpio y no pedir ningún favor. Y, por sobre todo, no tener temor a la derrota, sino simplemente un esfuerzo por ganar porque ese es el objetivo del juego. Si nos llega la derrota, es una lección antes que una pérdida, mientras que si ganamos nos sentimos satisfechos de saber que el dar lo mejor de nosotros resultó ser suficiente.

            Supongo que llegará ese día en que prepare mi bolso por última vez, cuando no necesite preocuparme por quitar el barro de mis botines ó mirar si está rota mi camiseta, pero al menos tendré que darme cuenta, al regresar triste a casa, lo afortunado que soy por haber sido un integrante de la feliz familia compuesta por los jugadores de un juego tan grande como el Rugby.

           

 

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